¿Qué es el Covid-19?

Los coronavirus son una gran familia de virus que pueden causar infección en los seres humanos y también en animales (camellos, gatos, murciélagos…). Algunos coronavirus son viejos conocidos y están ampliamente distribuidos por el mundo, pero otros llevan poco tiempo con nosotros, como el que ahora mismo nos tiene en jaque, llamado SARS-CoV-2. Estos virus pueden causar diversas enfermedades, que van desde procesos leves como el resfriado común, hasta otros más graves como el Síndrome Respiratorio Agudo Grave.

Aunque los nombres suelen emplearse indistintamente hay diferencias entre ellos:

Coronavirus es el nombre de la familia de estos virus al completo.
SARS-CoV-2 es el nombre del coronavirus concreto causante de la pandemia. Es decir, el nombre con el que hemos bautizado al bicho.
COVID-19 es el nombre de la enfermedad. Se escribe preferentemente en femenino: “la COVID-19”.

A partir de las secreciones de las personas infectadas. Principalmente por contacto directo con las gotitas respiratorias de más de 5 μm, que se expulsan mediante la tos, estornudos o exhalaciones y que son capaces de transmitirse hasta 2 metros de distancia, en general. También puede transmitirse por las manos u objetos que se hayan contaminado con estas secreciones y que después nos llevemos a la boca, nariz u ojos.

Una vez que la gota o secreción se ha depositado en la superficie, el tiempo de “supervivencia” depende de factores como la humedad y la temperatura. Diferentes estudios han encontrado el SARS-CoV-2 viable durante este tiempo aproximado:

  • Cobre, hasta 4 horas.
  • Cartón, hasta 24 horas.
  • Ropa, madera o vidrio, hasta uno o dos días.
  • Acero inoxidable, hasta dos días.
  • Plástico, billetes y mascarillas quirúrgicas, incluso más de cuatro días.

¡IMPORTANTE! Que se hayan encontrado

virus viables en superficies no significa que haya carga viral suficiente para infectar. Una cosa es que haya “bicho” y otra que haya “bichos suficientes”.

Actualmente hay estudios que muestran que es posible la transmisión humano-gato y también existe la posibilidad de transmisión entre gatos y entre hurones. Los hurones son susceptibles a la infección y también los perros en mucha menor medida. Sin embargo, en este momento no hay evidencia de transmisión desde los animales a los humanos ni parece que la enfermedad en animales tenga una gran contribución en la epidemia.

La enfermedad

El periodo medio de incubación es de cinco a seis días, pero puede ser de hasta 14 días.  Normalmente, los síntomas se desarrollan en los 11 primeros días tras la exposición.

Como ocurre con otros virus, los síntomas son muy variados y algunos de ellos quizá todavía no se han relacionado con este virus. Tampoco hay, hasta ahora, ningún síntoma que podamos considerar exclusivo de esta enfermedad.

En España, a 20 de abril, los síntomas más frecuentes son: fiebre (68,7 %), tos (68,1 %), dolor de garganta (24,1 %), disnea (31 %), escalofríos (27 %), vómitos (6 %), diarrea (14 %) y otros síntomas respiratorios.

Otros síntomas que se han descrito son de tipo neurológico, cardiológico, oftalmológico, otorrinolaringológico (entre los que destaca la pérdida de olfato y gusto), dermatológicos (destacan las lesiones similares a sabañones, ver pregunta 93) y hematológicos (se ha encontrado una mayor incidencia de fenómenos trombóticos asociados a la COVID-19 como el infarto cerebral, la isquemia cardiaca o la  trombososis venosa profunda).

El tiempo medio desde el inicio de los síntomas hasta la recuperación es de dos semanas cuando la enfermedad ha sido leve y de tres a seis semanas cuando ha sido grave o crítica. El tiempo entre el inicio de síntomas hasta la instauración de síntomas graves como la falta de oxígeno en sangre es de una semana. En los casos en los que se produce fallecimiento, la duración de la enfermedad está entre dos y ocho semanas.

Actualmente se considera que la transmisión de la infección comienza uno o dos días antes del inicio de síntomas. Es decir, las personas asintomáticas sí pueden contagiar el coronavirus. Lo que desconocemos hoy es si la capacidad de transmisión de personas asintomáticas es igual que la de personas con síntomas, aunque la carga viral detectada en un caso asintomático fue similar a la de otros casos sintomáticos.

Se han publicado varios trabajos que describen la respuesta inmune a SARS-CoV-2 en humanos mostrando la presencia de anticuerpos neutralizantes. Sin embargo, son necesarios más estudios para concretar de qué forma y durante cuánto tiempo actuará esa inmunidad una vez superada la enfermedad. Hoy en día, las posibles “reinfecciones” son aún un enigma por resolver. Especialistas en inmunología apuntan a que las reinfecciones, o algunas de ellas, podrían ser en realidad “recaídas”. Es decir, que el paciente aún no había “acabado del todo” con el bicho.

Según la información proporcionada por la misión de la OMS en China, la media de edad fue de 51 años con una mayoría de casos (77,8 %) entre 30 y 69 años. Estos datos pueden variar en España.

En España, la letalidad, con 113.407 casos notificados a la Red Nacional de Vigilancia, es de 7,6 %. Esta cifra tendrá que ajustarse a lo largo de la epidemia ya que desconocemos cuál es el número real de infectados.

Cómo actuar si tengo síntomas de coronavirus

Si aparecen síntomas de alarma como:

-Sensación de falta de aire.

-Fiebre alta persistente durante varios días que no disminuye con antitérmicos (el de elección es el paracetamol).

-Vómitos o diarrea que impidan hidratarse correctamente.

-Deterioro del nivel de consciencia (adormecimiento, desorientación, confusión, comportamiento extraño).

En un contexto de falta de test como el que se ha vivido durante el estado de alarma, acudir a urgencias con síntomas de la COVID-19 no implica que necesariamente te vayan a realizar la prueba. Valorarán si hacerte análisis de sangre, radiografías, el test de la COVID-19 y, según los resultados, volverás a casa (vigilándote) o te quedarás en el hospital.

El hospital no para, las urgencias se siguen atendiendo y se priorizan casos de vida o muerte, como el ictus. Ahora estamos viendo que los ictus llegan con más horas de evolución, puede ser por miedo. Si una persona, de repente, deja de mover un brazo o una pierna, una parte de la cara se diferencia de la otra o no puede hablar, hay que llamar a la ambulancia e ir al hospital porque es posible que tengamos un ictus y lo importante es diagnosticarlo rápidamente. Se ha hecho un llamamiento a la población para que no vaya a urgencias por temas banales, pero las emergencias sanitarias como el ictus, los infartos de corazón y las apendicitis siguen existiendo.

Desafortunadamente no tenemos en este momento disponible un fármaco que cure esta enfermedad. Mientras “ganamos tiempo” al desarrollo de un nuevo fármaco se ha comprobado que algunos fármacos que curan o mejoran otras enfermedades infecciosas también pueden ser útiles en esta infección, por lo que se utilizan de forma experimental o como uso compasivo. Es probable que hayas oído hablar del uso de la  hidroxicloroquina (el fármaco usado en la malaria) o de fármacos antirretrovirales empleados en el VIH. Son fármacos no exentos de efectos secundarios, sujetos a prescripción médica, y nunca debemos tratar de encontrarlos en el mercado negro.

A medida que conocemos más sobre el desarrollo de la enfermedad y sus fases podemos suponer que no existirá un solo fármaco frente a la COVID-19, sino que es muy probable que sea necesario combinar varios en el manejo terapéutico.

En este momento se está trabajando en varias vacunas para inmunizarnos contra el virus que podrían ser eficaces, pero están en fase de experimentación antes de poder ser utilizadas de forma segura en humanos. Este proceso implica varios meses hasta que podamos administrarla.

El Ministerio de Sanidad establece que han mantenido  “contacto estrecho” con casos posibles, probables o confirmados:

  • Quienes hayan cuidado a enfermos con síntomas (trabajadores sanitarios que no hayan tomado precauciones) o familiares, amigos y otras personas que hayan podido frecuentar a la persona enferma.
  • Cualquier persona que haya estado en el mismo lugar que alguien con síntomas a una distancia inferior a los dos metros durante un tiempo de al menos quince minutos.

Si perteneces a alguno de estos dos grupos debes realizar cuarentena en tu domicilio durante 14 días desde el último contacto. Si has convivido con un enfermo, los 14 días empiezan a contar cuando finaliza el aislamiento de la persona infectada.

Si desarrollas síntomas durante estos 14 días, debes autoaislarte en tu domicilio y contactar con atención sanitaria según el protocolo establecido en tu comunidad autónoma.

Tanto el aislamiento como la cuarentena son estrategias de salud pública que se utilizan para evitar la propagación de las enfermedades contagiosas separando de la comunidad a una persona enferma o expuesta a la infección.

El aislamiento restringe el movimiento de las personas enfermas aislándolas en sus hogares, hospitales u otros centros de atención sanitaria. La cuarentena separa y restringe el movimiento de personas que pueden haber estado expuestas pero que no han manifestado síntomas de la enfermedad. La cuarentena incluye medidas como el confinamiento voluntario o restricciones de traslado o de paso, entre otras.

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